Proyecto MANSO. Entrevistas en profundidad (1). A Joaquim Bellvert, IRTA

21 Apr 2026

Entrevista a Joaquim Bellvert, Jefe de Programa e Investigador en Teledetección de las relaciones hídricas del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA)

1. ¿Cuál ha sido el objetivo principal del IRTA dentro del proyecto MANSO y cómo se ha concretado en las parcelas experimentales?
El objetivo principal del IRTA dentro del proyecto MANSO ha sido ejercer el liderazgo científico y evaluar el efecto de diferentes prácticas de manejo del suelo sobre las relaciones hídricas y la interacción entre agua, suelo y viñedo. Así, en el marco de MANSO se han evaluado cinco prácticas de manejo del suelo: el laboreo, el subsolado, la cubierta vegetal permanente, el acolchado (mulching) y el encharcamiento. Para cada una de estas prácticas, el IRTA ha llevado a cabo el seguimiento del contenido de agua, la infiltrabilidad, la conductividad hidráulica del suelo y el estado hídrico del viñedo, combinando el uso de sensores con mediciones manuales.

2. ¿Qué herramientas o tecnologías habéis utilizado para evaluar la eficiencia hídrica y el comportamiento del viñedo?
En el marco del proyecto MANSO se han evaluado diferentes tipos de sensores con el objetivo de proporcionar a los viticultores información en tiempo real sobre el contenido de agua en el suelo y el estado hídrico del viñedo. Por un lado, en todos los ensayos se ha monitorizado el contenido de agua del suelo mediante sensores capacitivos (sensores dieléctricos basados en FDR). Además, se han determinado la infiltrabilidad y la conductividad hidráulica del suelo para cada tipo de manejo.

Por otro lado, a nivel de planta, se ha monitorizado de forma continua el estado hídrico del viñedo a partir del potencial hídrico del tronco, utilizando microtensiómetros. Finalmente, también se han utilizado herramientas como la teledetección para obtener información del estado hídrico de los diferentes viñedos dentro de cada tratamiento. Esta información se ha obtenido a partir de imágenes térmicas.

3. ¿Qué resultados destacaríais en relación con la gestión del suelo y la disponibilidad de agua para la planta?
En primer lugar, hay que tener en cuenta que este grupo operativo se planteó en un contexto de sequía extrema (2022–2024), aunque finalmente se ha desarrollado en unos años más lluviosos de lo previsto inicialmente. Aun así, este tipo de estudios requieren un periodo largo de observación para poder extraer conclusiones sólidas y robustas.

A pesar de estas variaciones climáticas, los resultados preliminares indican que las cubiertas vegetales consumen agua del suelo, por lo que es necesario valorar con cuidado su gestión, especialmente cuando se mantienen durante todo el año y, más aún, en suelos arenosos con baja capacidad de retención de agua. En MANSO se observó que, en suelos arenosos, la cubierta vegetal compitió por los recursos hídricos con la viña, hasta el punto de que estas estuvieron significativamente más estresadas.

Por otro lado, también se ha observado que, en viñedos con cubierta vegetal espontánea consolidada a lo largo de los años, esta puede contribuir a mejorar la infiltración del agua en el suelo. Asimismo, prácticas como el encharcamiento, especialmente en suelos francos o arcillosos, han mostrado efectos positivos en la capacidad de retención de agua, favoreciendo su disponibilidad para la viña durante más tiempo.

4. ¿Cómo se puede traducir esta investigación en recomendaciones prácticas para los viticultores en su día a día?
Los viticultores del Penedès deben estar preparados para afrontar episodios de sequía y, para ello, necesitan disponer de información clara sobre las prácticas agronómicas más adecuadas y los efectos que pueden tener sobre la viña.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la respuesta de la viña a estas prácticas varía en función del tipo de suelo. Por ello, es fundamental conocer las características de cada parcela, especialmente la textura del suelo y su capacidad de retención de agua.

Además, es importante que los viticultores se familiaricen con los datos que ofrecen los sensores y sepan interpretarlos correctamente. Esto incluye, por ejemplo, la normalización de los datos procedentes de sensores de suelo y la lectura de microtensiómetros, con el objetivo de detectar de forma precoz cuándo el agua disponible empieza a disminuir o cuándo la viña entra en situación de estrés hídrico.

Por último, este proyecto aporta información sobre el efecto de las cubiertas vegetales en la infiltración del agua en el suelo y en la competencia por los recursos hídricos, especialmente en suelos arenosos y en años de baja pluviometría. En este contexto, disponer de herramientas de monitorización continua del estado hídrico del viñedo es clave, ya que permite decidir con precisión el momento óptimo para segar la cubierta vegetal.

5. ¿Qué papel creéis que jugarán los datos y la monitorización en tiempo real en la viticultura del futuro?
Impulsar proyectos en este sentido es clave. Actualmente, el sector tiene suficiente madurez tecnológica para adoptar tecnologías basadas en sensórica de suelo, planta o teledetección. Estas tecnologías aportan información en casi tiempo real sobre el contenido de agua en el suelo y el estado hídrico del viñedo.

Sin embargo, esta información debe ir acompañada de la adopción de prácticas agronómicas, de modo que, cuando se detecte una alarma (por ejemplo, que las viñas empiezan a estresarse), se puedan llevar a cabo acciones para garantizar la productividad o, en el peor de los casos, la supervivencia de las viñas (por ejemplo, segar la cubierta vegetal donde la haya, aplicar riego de apoyo o reducir la demanda de agua ajustando la relación entre racimos y biomasa).

6. ¿Qué líneas de investigación se abren ahora a partir de los resultados obtenidos en MANSO?
El consorcio del proyecto MANSO se plantea darle continuidad durante los próximos años, dada la necesidad de disponer de series de datos más largas y representativas bajo diferentes condiciones climáticas.

Por otro lado, más allá de los estudios sobre manejo del suelo, es necesario seguir avanzando en el desarrollo de herramientas que permitan a los viticultores del Penedès afrontar episodios de sequía con mayores garantías. En este sentido, es clave impulsar la investigación en el uso de aguas no convencionales para el riego de apoyo o de supervivencia, así como en prácticas de manejo del viñedo, como el ajuste de la relación entre la carga de uva y la biomasa.

Finalmente, resulta imprescindible disponer de herramientas tecnológicas que permitan monitorizar de forma continua el estado hídrico del viñedo, sus necesidades hídricas y el contenido de agua en el suelo a escala de parcela comercial. Este objetivo puede alcanzarse mediante el uso de la teledetección y la modelización, herramientas que progresivamente deben integrarse en la toma de decisiones.