El proyecto MANSO concluye con avances clave en la gestión del suelo y el viñedo frente a la sequía y el cambio climático

28 Abr 2026

  • El proyecto valida estrategias innovadoras de gestión del suelo y del viñedo para mejorar la eficiencia hídrica
  • La colaboración entre bodegas y centros de investigación se consolida como un elemento esencial para la transferencia de conocimiento al sector vitivinícola

El proyecto MANSO llega a su fase final tras un periodo de investigación aplicada orientado a analizar y comparar distintas estrategias de gestión del suelo y del viñedo en un contexto de sequía extrema. La iniciativa surge de la situación de estrés hídrico severo que afectó al sector vitivinícola, con viñedos que mostraron debilitamiento y, en algunos casos, mortalidad de plantas, lo que evidenció la necesidad de generar conocimiento científico aplicado para hacer frente a los efectos del cambio climático.

El proyecto se ha centrado en comprender con precisión la dinámica del agua en el suelo y su interacción con el viñedo, especialmente en sistemas de secano. Ante la falta de datos robustos que validaran las distintas prácticas de manejo existentes, la iniciativa ha incorporado un fuerte componente tecnológico, con la instalación de sensores que han permitido monitorizar de forma continua el suelo, la planta y las condiciones ambientales, aportando una visión más precisa del funcionamiento del sistema vitícola en situaciones de sequía.

Una de las principales líneas de trabajo ha sido la comparación de diferentes técnicas de gestión del suelo, con especial atención a la introducción de cubiertas vegetales. Esta práctica se ha analizado como una herramienta capaz de mejorar la estructura del suelo, aumentar la biodiversidad, reducir la erosión y optimizar la gestión del agua, además de contribuir a una mayor eficiencia energética y sostenibilidad del sistema agrario. Los resultados obtenidos confirman su potencial para aumentar la resiliencia del viñedo frente a escenarios de sequía cada vez más frecuentes.

Desde el ámbito de la investigación, se destaca el valor de disponer de datos sólidos para transformar la toma de decisiones en el viñedo. Alba Marco, técnica de la Universitat Rovira i Virgili, señala que “con los datos podemos dejar atrás la intuición y trabajar con una base científica sólida. La sequía afecta tanto al crecimiento de la vid como a la calidad de la uva, incidiendo en parámetros como la acidez o los azúcares”. En la misma línea, Álvaro Villodres, del IRTA, destaca el carácter estratégico del proyecto y su proyección futura, afirmando que “estos ensayos pueden ser una referencia para el sector a medio y largo plazo y ayudar a transformar la gestión del viñedo”. Villodres añade que “las cubiertas vegetales aportan beneficios estructurales y ambientales en cualquier escenario climático”.

Lluís Giralt, investigador de la sección de viticultura del INCAVI, subraya que “el proyecto ha desplegado una infraestructura tecnológica con sensores que aportan información detallada del sistema suelo-planta-atmósfera”. También destaca que “es un proyecto orientado al viñedo de secano, donde entender la disponibilidad de agua es clave para su sostenibilidad futura”.

Desde el sector productivo, las bodegas participantes coinciden en valorar positivamente la aplicación práctica de los resultados, especialmente por la mejora en la toma de decisiones en el viñedo. Óscar Llombart (Bodegues Sumarroca) señala que “es imprescindible entender mejor el suelo para optimizar los recursos hídricos disponibles durante el año”. Àlex Torelló (Celler Kripta) destaca que “hay que aprender a interpretar el suelo y los datos para tomar mejores decisiones en el viñedo”. Por su parte, Lluís Coll (Masia Vallformosa) pone en valor el impacto del proyecto en la calidad del producto final, afirmando que “estos proyectos permiten asesorar mejor a los viticultores y asegurar la calidad y el momento óptimo de vendimia”.

En la misma línea, el sector productivo también destaca la necesidad de dar continuidad a estas iniciativas para consolidar resultados y ampliar su alcance. Pere Llopart (Llopart) subraya que “los resultados en viticultura requieren tiempo y es necesario continuar el proyecto para obtener más datos”. Josep Jiménez Garcia (Juvé & Camps) pone de relieve el cambio conceptual que ha implicado el proyecto, afirmando que “hemos realizado un cambio de paradigma: hemos aplicado criterios de regadío a la viticultura de secano”.

El proyecto, coordinado por INNOVI y con la participación de las bodegas Bodegues Sumarroca, Celler Kripta, Juvé&Camps, Masia Vallformosa y Llopart, junto con los centros IRTA, INCAVI y la Universitat Rovira i Virgili, con la colaboración de AECAVA, ha permitido reforzar la conexión entre la investigación científica y el sector productivo. Cofinanciado por la Unión Europea a través de la intervención 7161 del Plan estratégico de la PAC (PEPAC) 2023-2027, este proyecto piloto innovador se consolida como una herramienta clave para avanzar hacia una viticultura más sostenible, eficiente y preparada para los retos climáticos del futuro.

Vídeo informativo con las conclusiones: Proyecto MANSO: Conclusiones